La selva fue siempre un territorio de juego, el lugar donde compartir historias y leyendas Wounaan, como la de la mariposa. La vida transcurría ajena a la guerra, hasta que un día, desde el corazón verde del bosque, surgieron hombres armados. Con ellos llegaron el miedo, la amenaza y la muerte. Desde niña, los ha visto. Los observaba con temor, en silencio. Hoy, como lideresa de su comunidad, ella es su luz permanente: la que vuelve a internarse en la selva para hablar cara a cara con ellos, en busca de esa paz perdida que sueña recuperar para sus hijos.